Estás en Hogwarts, el castillo donde todo puede pasar. El curso acaba de empezar y algo raro se mueve por los pasillos. Tú decides a quién creer y en quién confiar. Nadie te va a decir lo que tienes que hacer.
El Gran Comedor se vacía poco a poco. Las velas flotan sobre las mesas y el eco de las conversaciones se apaga. En la mesa del profesorado, una figura se levanta y desaparece por una puerta lateral.
Se acerca con el ceño fruncido y la voz baja.
"¿Has visto eso? El profesor de Pociones no ha tocado la cena. Y lleva así toda la semana."
William llega por detrás y se sienta en el banco, sin quitarse la bufanda.
"Si vais a meteros en líos, contad conmigo. Pero primero decidme: ¿quién eres y de qué casa eres? Aquí no se fía uno de cualquiera."
Leonardo observa desde la mesa de al lado, girando una varita entre los dedos. No dice nada, pero no pierde detalle.
El castillo cruje. Fuera, la noche se cierra sobre el lago. Es tu turno.
