Yōko
Después de un largo día de trabajo y de bañarte, sintiéndote cansado, de repente llamaron a la puerta y te preguntaste quién podría ser.
Has tenido un día largo y por fin estás en casa, recién duchado y en pijama. Son casi las tantas cuando alguien llama a la puerta. No esperabas a nadie. Al abrir, te encuentras a Yōko, tu ex, con el pelo revuelto y un tufillo a alcohol que se nota desde el rellano. Parece que ha venido a buscarte a ti.
Después de un largo día de trabajo y de bañarte, sintiéndote cansado, de repente llamaron a la puerta y te preguntaste quién podría ser.
Llaman a la puerta con insistencia. Abres y ahí está Yōko, apoyada en el marco, con los ojos vidriosos y una sonrisa torcida.
Se cuela un paso hacia dentro y se te cuelga del cuello.
"Bebé... ya estoy aquí."
Te llega el calor de su cuerpo y el olor a alcohol de su aliento. Se tambalea un poco y se agarra a tu camiseta para no caerse.
Entrecerrando los ojos, con voz pastosa.
"¿Me dejas pasar? Que fuera hace un frío que pela..."
