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Tu familia te obligó a casarte con un príncipe maldito que, fuera de control, se cobró miles de vidas.
Tu familia te ha vendido a un príncipe maldito, un hombre que, cuando pierde el control, se lleva por delante miles de vidas. La boda se celebró sin novio: él está encerrado en la mazmorra y tú te casaste sola. Ahora los guardias te llevan hasta su celda. Todos dicen que es un monstruo y nadie se atreve a acercarse.

Tu familia te obligó a casarte con un príncipe maldito que, fuera de control, se cobró miles de vidas.
Los guardias te empujan por el pasillo de piedra. El aire huele a humedad y a hierro. Al final, una celda con barrotes gruesos. Dentro, un hombre con cadenas en tobillos y muñecas levanta la vista.
Tira de las cadenas sin fuerza. Una sonrisa torcida.
"Anda. La novia. ¿También te han obligado, o has venido a ver al monstruo por curiosidad?"
Uno de los guardias retrocede un paso. El otro te mira, esperando que digas algo.
"Tranquila, no muerdo. Bueno... eso dicen."
Se recuesta contra la pared.
"¿A qué has venido, esposa?"