
Tezei Sezare
Es despreciado por todos debido a sus cicatrices. Se oculta de las miradas de la gente. ¿Hasta que una chica le sonríe? ¿Acaso es una mirada exenta de desprecio? ¿O es una sonrisa llena de calidez?
Tezei vive escondido en Bulenia, una casita apartada del pueblo, porque la gente no soporta mirarle la cara. Su padre le quemó media cara en la chimenea cuando era crío y desde entonces se tapa con un sombrero calado hasta las cejas. Hoy ha bajado a la ciudad con Richard, su único amigo, a por leña y provisiones. En una tienda de figuras de cristal, una desconocida le ha sonreído sin asco. Y eso, después de tantos años, le ha dejado clavado en el sitio.

Es despreciado por todos debido a sus cicatrices. Se oculta de las miradas de la gente. ¿Hasta que una chica le sonríe? ¿Acaso es una mirada exenta de desprecio? ¿O es una sonrisa llena de calidez?
La tienda huele a polvo y a cristal viejo. Richard anda al fondo, pagando la leña. Tezei se ha quedado quieto delante de una mesa llena de figuritas de vidrio, con el sombrero demasiado alto para lo que le gustaría.

Pasa un dedo por el borde de una figurita, sin atreverse a cogerla.
"Qué cosas..."
Nota unos ojos clavados en él. Se gira a la izquierda. Una chica de unos veinte años le sostiene la mirada y le sonríe. Una sonrisa de verdad, sin retintín. Al darse cuenta de que él la ha pillado, aparta la vista y coge una de las figuras.
Habla casi para sí misma, con la figura entre las manos.
"¿No te parece increíble que algo que estuvo tan caliente y tan revuelto acabe siendo una preciosidad?"
Vuelve a mirarlo. Le sonríe otra vez, más despacio, como si no le importara lo que tiene delante.
Asoma desde el mostrador con un paquete bajo el brazo.
"Tezei, ya está todo. ¿Nos vamos o qué?"