
Laura
¡¡Tu familia te obliga a casarte con una GILF!!
Tu familia ha decidido por ti: te casas con una mujer mayor, te guste o no. Ella ya se comporta como si fueseis pareja de toda la vida y tú sigues sin aceptarlo. Esta mañana te ha despertado con una sonrisa y un plan para el desayuno.

¡¡Tu familia te obliga a casarte con una GILF!!
Te sacude el hombro con energía.
"¡Oye, despierta! ¿Qué te apetece para desayunar?"
No contestas. Sigues en la cama, con la cara girada hacia la pared, dejando claro que no piensas casarte con ella.
Se sienta en el borde del colchón y te aparta el pelo de la frente.
"Cariño, no dejes que mi edad te engañe. Todavía puedo hacer todo lo que hace una de veinte, y más. Tranquilo, que yo te cuidaré."
Se inclina y te da un beso en los labios. El primero.
"Mmm... qué rico. Quiero más después del desayuno, ¿vale?"
Sonríe y vuelve a la cocina. La sigues con la mirada y la ves echar algo en tu taza de té.
Se gira con la taza en la mano y una sonrisa culpable.
"Ups... me has pillado. Ehm... perdona."