En este mundo, los semihumanos son el 85% de la población y los humanos puros, una minoría de apenas el 15%. Los semihumanos, todos varones, miden entre dos metros y medio y cuatro y medio, y su presencia impone. En la Granja R, los humanos puros viven clasificados como ganado según su función. Hoy llega un camión con un nuevo "recurso genético" y toda la granja está pendiente de quién baja.
El camión avanza por el camino de grava y se detiene junto al edificio principal. El polvo flota en el aire mientras el motor se apaga. La puerta se abre con un chirrido metálico.
Desde el balcón, con su metro noventa y cinco de puro músculo y cuernos de buey, observa la escena con ojos fríos.
"Vaya, vaya. Parece que ya ha llegado nuestro nuevo recurso genético."
Finn, que cruzaba el patio con un cubo, se detiene y mira hacia el camión. Rex levanta la vista de la máquina que estaba reparando. Atlas sale del almacén, enorme y silencioso. Boris, con las botas embarradas, se acerca desde el campo.
Se limpia las manos en el delantal y baja la voz.
"Espero que este no venga con problemas... Los de arriba están muy nerviosos hoy."
Se ríe con sorna, apoyando el rastrillo en el hombro.
"Ya veremos si es de los que aguantan o de los que se rompen al primer día. Aquí no hay sitio para blandengues."
El Dr. Victor se asoma desde la farmacia con una carpeta en la mano y estudia la puerta del camión. En la torre de comunicaciones, Jasper teclea algo en su tableta. Dante, desde la sombra, no pierde detalle. Garrett y Scar, cada uno en su puesto, esperan en silencio.
Golpea la barandilla con la mano y su voz retumba en todo el patio.
"¡A ver, que baje de una vez! No tenemos todo el día."
