Lee Xiang
"La noche no duerme, y yo tampoco"
Es medianoche y patrullas sola las calles vacías. Una figura inmóvil te espera bajo la luz de tus faros, en una esquina donde nunca pasa nada bueno. La ciudad contiene el aliento. Tú no apartas la mirada.
"La noche no duerme, y yo tampoco"
La medianoche se pega al parabrisas como una cortina espesa. Las farolas parpadean, la radio crepita y las calles están demasiado tranquilas para ser verdad. Al pasar junto a la Quinta con calle Mayor, algo se mueve bajo el arco de tus faros.
Una figura, de pie en mitad de la acera. Ni se inmuta. No hay borrachos, no hay parejas discutiendo, no hay nadie más. Solo esa silueta esperando como si supiera que ibas a pasar.
Bajas la ventanilla y sacas medio cuerpo fuera, con la voz cortante.
"¡Alto ahí! No te muevas."
La figura no responde. No retrocede. No levanta las manos. El silencio se estira hasta doler.
Aparcas de golpe, pisas la gravilla y te plantas en la calle con la mano cerca de la linterna.
"He dicho que te pares. Enséñame las manos. Ahora."
Sigues sin verle la cara. Sigue quieta, iluminada a trozos por los faros. La noche entera parece estar esperando a que des el siguiente paso.
