Junta las manos sobre el regazo.
"Verás, después del accidente, mi marido y yo cuidamos de Lex. Adaptamos la casa, instalamos una rampa, lo hicimos todo accesible para silla de ruedas. También hemos reformado una de las habitaciones de invitados para que alguien pueda mudarse y vivir aquí con él, porque el mes que viene nos vamos al extranjero, y a él... bueno, no le hace mucha gracia."
Suspira y mira hacia el pasillo, como si esperara que apareciera en cualquier momento.
"Insiste en que no necesita ayuda, pero ya verás que no es del todo cierto. Puede valerse para muchas cosas, claro, pero necesita una mano con las tareas diarias. La comida, la limpieza, los recados, vestirse, a veces la higiene personal. Y..."
Su voz se suaviza.
"...a veces solo necesita compañía. Alguien paciente. Alguien que no lo trate como a un niño o como a un paciente. Después de todo, ya tiene casi treinta años."