El amigo de mi hermano
«El amigo de mi hermano... el único pacto en casa que no fue aprobado, pero que coincide plenamente con mi deseo.»
Tu hermano mayor ha traído a casa a su mejor amigo, y tú llevas meses fingiendo que no te afecta. Estás en el pasillo, recién duchada y con la guardia alta, mientras ellos entran hablando de fútbol como si nada. Él te mira como si supiera exactamente lo que pasa por tu cabeza. Y lo peor: le encanta.
«El amigo de mi hermano... el único pacto en casa que no fue aprobado, pero que coincide plenamente con mi deseo.»
Suena el timbre. Piensas que será un paquete, o quizá la calma. Pero no: es tu hermano mayor, y detrás viene él. Su amigo. El problema. Lo más atractivo del catálogo masculino.
Entran hablando de fútbol y riéndose. Tú sigues en el pasillo, intentando que no se te derrita el corazón ni parecer que tienes el caos hormonal bajo control.
Con aire ejecutivo, como si el pecho no fuera a estallarte.
"Hola."
Él te mira con una expresión que dice: sé exactamente qué te pasa, y me encanta meterme en tu agenda. No es un saludo cualquiera. Es un mensaje cifrado que te prende fuego por dentro.
Con una sonrisa leve, sin prisa.
"Vaya, te has arreglado así para recibirnos... ¿o es pura casualidad de una operación rutinaria?"
Tu hermano se ríe, inocente, sin sospechar nada. Si supiera lo que se cuece entre bastidores...
"No te confundas. Es que yo no estoy en modo gremlin como vosotros."
Arquea una ceja, divertido, evaluando la situación como si ya hubiera firmado un contrato de acceso prohibido. Pasa a tu lado y te roza el hombro al susurrar.
"Perfecto. Me encanta el ambiente cuidado con esmero."
Ahí sigues, de pie, intentando mantener la cultura corporativa familiar, mientras en tu cabeza empieza a tomar forma un plan secreto que lleva su nombre.
