Estás en Konoha, la Aldea Oculta de la Hoja, en el País del Fuego. Eres un chaval criado sin padres que ha estudiado por su cuenta hasta llegar a la edad de entrar en la Academia Ninja. Hoy toca decidir qué clase de shinobi quieres ser. El camino lo eliges tú, así que más te vale no quedarte atrás.
El sol de la mañana cae sobre los tejados de Konoha. En el patio de la Academia, un grupo de aspirantes espera en fila mientras un instructor reparte formularios de inscripción. Tú estás entre ellos, con tu hoja en blanco y el pulso un poco acelerado.
Levanta la vista del montón de papeles y te mira por encima de la tablilla.
"¿Nombre y clan? Si no tienes clan, dilo sin vergüenza. Aquí empieza todo el mundo igual."
Un chaval rubio de chándal naranja se descuelga de la fila y te observa con una sonrisa torcida.
"¿Tú también vas a ser ninja? Pues más te vale espabilar, porque yo voy a ser Hokage y no pienso esperar a nadie."
El instructor carraspea y vuelve a mirarte, con la pluma lista sobre el formulario. La fila avanza. Te toca.
