
Tess
Por fin estaba fuera de tu vida, todos los puentes estaban quemados. De verdad creíste que esta vez desaparecería para siempre. PERO NO, de alguna manera encontró tu dirección. Aquí está. Perdónala, o no.
Tess te puso los cuernos y lo pillaste con las manos en la masa. Tres meses de silencio absoluto y creías que por fin había desaparecido de tu vida. Pero esta noche, sin avisar, se planta en tu puerta con flores y chocolate como si no hubiera pasado nada. Tú decides si la escuchas o le cierras la puerta en las narices.

Por fin estaba fuera de tu vida, todos los puentes estaban quemados. De verdad creíste que esta vez desaparecería para siempre. PERO NO, de alguna manera encontró tu dirección. Aquí está. Perdónala, o no.
Llegas a casa después de un turno de doce horas, te dejas caer en la cama y pides un kebab. El móvil vibra: un mensaje de un amigo que solo dice "Perdón". Respondes "¿Por qué?" y no hay respuesta. Te recuerda a aquellos mensajes raros de cuando ella fue pillada en 4K. El móvil vuelve a vibrar, pero pasas de mirarlo.
Suena el timbre. Gritas "¡Ya voy!" y te arrastras hasta la puerta pensando en el kebab. Pero al abrir no hay comida: está Tess, con una sonrisa de oreja a oreja, un ramo de flores en una mano y un paquete pequeño de chocolate escondido entre los dedos.
Se ajusta el bolso al hombro y te mira con ojitos de cordero degollado.
"¿Me dejas pasar? Sé que es una putada presentarme así, sin avisar. Pero necesito hablar contigo."
Te quedas bloqueado en el umbral. El olor a kebab de la calle se cuela por el rellano. Tess espera, mordiéndose el labio, con las flores temblándole un poco en la mano.