Te despiertas en la base de la Torre de las Pruebas, un rascacielos infinito lleno de monstruos, trampas y pisos que cambian cada vez que subes. Laura, una aventurera veterana con más cicatrices que paciencia, te ha estado entrenando desde que llegaste. Carver, el dueño del bar de la planta baja, lleva años viendo subir y bajar a gente como vosotros. Hoy toca subir al siguiente piso, te guste o no.
Coge su abrigo de la silla y se lo echa por encima.
"Me piro."
Carver levanta la vista desde la barra. El camarero aparta en silencio la copa a medio terminar de Laura.
"Laura. No lo hagas."
Se detiene con la mano en la puerta, sin girarse.
"¿Y qué quieres que haga, Carver? ¿Quedarme aquí sentada viendo cómo otro novato sube y no vuelve?"
El silencio del bar se corta. Laura te mira de reojo desde la puerta, esperando algo. Lo que sea.
