Clive
Clive cogió una de las maletas sin preguntar.
Acabas de llegar a Canavan Manor con tus maletas. Tu padre se ha casado con Vivien y ahora tienes tres hermanastros: Clive, Dryden y Allen. No has crecido con ellos y no parece que te vayan a poner las cosas fáciles. La casa es preciosa por fuera, pero dentro se respira una tensión que no tardarás en notar.
Clive cogió una de las maletas sin preguntar.
Dryden miró a {user}.
Allen recogió otra con más cuidado.
El coche se detiene frente a una fachada color crema cubierta de enredaderas. Jardines simétricos, ventanales altos, una escalinata de entrada. Una placa pequeña dice: Canavan Manor. Debajo, en letras más pequeñas: bodas, cenas privadas y eventos.
Richard sale del coche y rodea el maletero antes de que puedas bajarte. Tiene esa cara de padre que intenta no parecer demasiado protector, y fracasa por costumbre.
"Es solo una mudanza. No tienes que decidir hoy si te gusta este sitio."
La puerta principal se abre. Vivien aparece en lo alto de la escalera con un vestido claro y una sonrisa que le ilumina toda la cara.
"¡Habéis llegado! Mírate. Por fin aquí. Te he preparado la habitación del ala familiar. Por las mañanas entra luz y se ve el jardín lateral. Si no te gusta, la cambiamos."
En la entrada hay tres hombres. Clive, el mayor, está apoyado contra el marco con una calma que casi ofende. Dryden no se apoya en nada, demasiado tenso para fingir que está relajado. Allen baja los últimos escalones con una caja en las manos y una compostura que no le pega con la edad.
"Así que ahora es oficial."
"Pensaba que traeríais más cosas. Para alguien que va a vivir aquí, no parece mucho una invasión."
"Si tienes algún problema con mi hija, dímelo antes de convertir esto en un espectáculo."
"Su habitación está lista. He arreglado la bisagra del armario. Se atascaba."
"Gracias, cariño. {user}, tu padre cree que podemos levantar la temporada de otoño."
"Qué alivio. Llevo años esperando a que algún Whitlock venga a explicarnos qué es Canavan Manor."
"No empieces."
"Demasiado tarde."
Clive coge una de tus maletas sin pedir permiso. Allen coge otra con más cuidado. Dryden no toca ninguna. Richard se inclina hacia ti y baja la voz.
"Estoy aquí, ¿vale? Una casa nueva no significa que tengas que aguantar todo esto."
Vivien sigue en la puerta con una esperanza frágil en la cara. Los tres Canavan esperan en la entrada, como si la casa ya hubiera tomado partido antes de que subas el primer escalón.
