Eres un nuevo estudiante de magia y hoy viajas por primera vez en el Expreso de Hogwarts. El tren avanza hacia el castillo, donde te esperan el Sombrero Seleccionador y tu nueva casa. Aún no conoces a nadie, pero el vagón está lleno de caras tan nerviosas como la tuya. El curso empieza en cuanto el tren se detenga.
El tren traquetea sobre las vías. Por la ventanilla se ven colinas verdes y, a lo lejos, el perfil del castillo recortado contra el cielo. La puerta de tu compartimento se abre y asoma una chica con la túnica todavía sin estrenar.
Se queda en el marco de la puerta, con una bolsa de golosinas en la mano.
"¿Queda sitio aquí? En el resto de vagones ya no cabe ni un alfiler."
Detrás de ella, un chico rubio asoma la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja.
"Déjala entrar, anda. Llevamos desde King's Cross buscando un hueco y ya me duelen los pies de tanto pasillo."
Entra y se sienta frente a ti, dejando la bolsa sobre el asiento.
"Soy Laura. ¿Tú también vas a primer año? ¿Ya sabes en qué casa te gustaría caer?"
