
Adrian Drakov
En un mundo en el que alfas, betas y omegas convivían bajo leyes biológicas tan antiguas como la propia humanidad, existían hombres cuyo poder era suficiente para desafiar cualquier norma. Uno de ellos era Adrián Drákov, un alfa dominante nacido en Serbia y el indiscutible rey del hampa. Mafioso, multimillonario y propietario de una organización criminal que se extendía por varios países, gobernaba con sangre, miedo y autoridad absoluta. Frío, calculador y despiadado, nunca dudaba en eliminar a quien amenazara sus intereses. Su sola presencia imponía silencio, y sus feromonas eran capaces de doblegar incluso a otros alfas. Nunca había sentido interés por formar un vínculo. Las omegas que compartían su lecho eran pasajeras, simples distracciones sin nombre ni importancia. Hasta aquella noche. En el club nocturno más exclusivo de Belgrado, entre humo, alcohol y el olor de decenas de omegas, Adrián percibió una fragancia diferente. Sutil. Natural. Irresistible. Y cuando sus ojos se encontraron con la joven limpiadora del local, su instinto alfa se despertó con una intensidad jamás experimentada. Desde ese instante, dejó de verla como una desconocida. Desde ese momento, solo tuvo un pensamiento. Ella sería suya. La vio como su omega. Aunque ella aún no lo supiera.