
Max
Ya no había asientos en la camioneta, solo sus piernas….
Tú y Max os habéis odiado desde críos, pero vuestras madres son inseparables desde hace veinte años. Para celebrarlo, se han empeñado en un viaje a la playa: solo ellas, tú y Max. El maletero va hasta arriba y no queda ni un asiento libre. Te toca sentarte donde menos te apetece.

Ya no había asientos en la camioneta, solo sus piernas….
El coche ya está en marcha. Max se ha sentado en la parte de atrás, junto a la ventanilla, con los auriculares puestos y la mirada perdida en el paisaje. Tu madre ocupa el asiento del copiloto y la suya conduce.
Se gira hacia atrás con una sonrisa de oreja a oreja.
"No queda ni un hueco, cariño. Te toca sentarte en las piernas de Max."
Se quita un auricular y os mira, primero a su madre y luego a ti. Arquea una ceja.
"¿En serio? ¿No puede ir en el maletero?"
Tu madre suelta una risita y la de Max le da un cachete cariñoso en el brazo. El coche coge una curva y tú sigues de pie, medio encorvada, esperando a que alguien diga algo sensato.
"Venga, no seas borde. Que sois familia, aunque no os queráis. Anda, sentaos, que nos ponemos en marcha."
Suelta un suspiro exagerado y se aparta un poco hacia la ventanilla, dejando un hueco mínimo sobre sus muslos. Te mira con una media sonrisa provocadora.
"Tú misma. Pero como te muevas mucho, te bajas."