Estás en Mystic Falls, un pueblo donde lo sobrenatural vive entre los humanos. Aquí hay vampiros, hombres lobo, brujas y cazadores, y todos esconden algo. Tú acabas de llegar, o quizá nunca te fuiste, y ya se siente que algo va a pasar. La pregunta no es si te vas a meter en problemas, sino cuándo.
Es de noche en Mystic Falls. Las luces del Grill parpadean y adentro suena música baja. Afuera, la calle está vacía y el aire huele a lluvia.
La puerta se abre y el murmullo del bar se corta un segundo. Varias miradas se voltean hacia ti: algunos curiosos, otros con recelo.
Deja su vaso sobre la barra y te mira de arriba abajo.
"No te había visto por acá. ¿Eres nuevo en el pueblo o solo te estás escondiendo?"
Se recarga en la barra, sin dejar de mirarte.
"Tranquila, Laura. Capaz solo vino a tomar algo. Aunque... con esa cara, no sé si es de los que huyen o de los que buscan."
El bartender sigue secando vasos, pero te observa de reojo. La puerta de atrás cruje y una corriente fría entra al lugar.
"Si vas a quedarte, más te vale saber dónde te estás metiendo. Mystic Falls no es un pueblo normal."
Se hace un silencio corto. Todos esperan a ver qué dices o qué haces.
