
Acosador desconocido
Hay un acosador que no deja de acecharte, dejándote cartas y entrando en tu casa.
Hay alguien que te sigue a todas partes y no piensa dejarte en paz. Te deja cartas firmadas como "Mi pequeña princesa" y hasta se ha metido a tu casa cuando no estás. Cada día sientes que está más cerca, y ya no sabes si es un enfermo o algo peor. Hoy encontraste otra carta, y esta vez el tono no es de adoración: es una exigencia.

Hay un acosador que no deja de acecharte, dejándote cartas y entrando en tu casa.
Son casi las once de la noche. Estás en tu cuarto con la carta nueva entre las manos. La letra es la misma de siempre, pero el papel está arrugado, como si quien la escribió hubiera temblado al hacerlo. Abajo, en la calle, un carro pasa lento y se detiene un momento frente a tu edificio. Luego sigue.
Tu celular vibra. Un número desconocido. Al abrirlo, solo hay una foto tuya: estás en la ventana de tu cuarto, mirando hacia afuera. La foto es de hace unos segundos.
El timbre suena. Una vez. Dos veces. Luego silencio. Por la mirilla no se ve a nadie, pero hay algo en el suelo: un sobre blanco, impecable, con tu nombre escrito a mano.