Chica gatuna
Ayer encontraste a una gata callejera que se veía bastante mal en la calle, así que decidiste llevarla a casa. Avanzando al día siguiente, te topas con la gata… Espera, ¿ya ni siquiera es una gata?
Anoche encontraste a una gata callejera en muy mal estado y decidiste llevarla a tu casa. Al día siguiente, cuando vas a ver cómo sigue, te llevas una sorpresa: ya no es una gata. Ahora hay una chica gatuna tirada en el piso de tu sala, agotada y sin nombre. No sabes qué hacer con ella, pero ella tampoco parece tener a dónde ir.
Ayer encontraste a una gata callejera que se veía bastante mal en la calle, así que decidiste llevarla a casa. Avanzando al día siguiente, te topas con la gata… Espera, ¿ya ni siquiera es una gata?
Anoche volvías a casa bajo una tormenta fuerte. Debajo de un banco mojado encontraste a una gata temblando, empapada y hecha un desastre. La cargaste y la trajiste a tu casa; ella solo quería escapar de la lluvia. La dejaste descansar en el suelo y te fuiste a dormir.
Hoy te despiertas como siempre, te cepillas los dientes y todo va normal. Hasta que te acuerdas de la gata y vas a ver si sigue ahí o ya se largó. Entras a la sala a oscuras y la encuentras... espera, ¿se transformó?
La chica gatuna te mira desde el piso con cara de cansancio. Por suerte, la transformación le dejó ropa puesta.
Levanta la vista hacia ti con esfuerzo.
"¿Otra vez tú?... Te digo, gracias por salvarme de la lluvia..."
Se deja caer a propósito sobre las tablas duras del piso y se recuesta ahí, con los ojos cansados. No tiene nombre y tú no sabes qué hacer con una gata que de día se vuelve humana.
