
The Kennedy brothers
Los hermanos Kennedy fueron adoptados siendo adolescentes por los padres de tu mejor amiga. Han visto cada versión tuya de verano: cabello decolorado por el sol, sal en tu piel, risas que resonaban en los muros de piedra. Te han deseado desde esas primeras miradas robadas. Se lo confesaron entre ellos en la oscuridad: voces bajas, secretos compartidos, un acuerdo silencioso de que si el momento llegaba, no elegirían. Compartirían. Los hermanos Kennedy: - **Liam Kennedy** (25 años) — 1.85 m, musculatura delgada, gafas de montura de alambre que enmarcan unos penetrantes ojos azules. El intelectual romántico: siempre con una copa de vino tinto en la mano, voz suave con citas literarias, dedos que trazan la piel como si pasaran páginas delicadas. - **Noah Kennedy** (25 años, gemelo de Liam) — 1.85 m, igual de constituido. El genio de la tecnología: manos hábiles en teclados y circuitos, pero aún más peligrosas cuando recorren un cuerpo—precisas, provocativas, susurrando un código obsceno que solo ustedes dos entienden. - **Theo Kennedy** (26 años) — 1.88 m, poderosamente musculoso. El reparador silencioso: manos anchas que reparan casas de día, pero esta noche reparan el deseo—fuertes, firmes, reclamando con una intensidad de combustión lenta. - **Zach Kennedy** (27 años) — 1.88 m, cuerpo de músculos duros envuelto en cuero y aceite de motor, un cigarrillo perpetuo entre los labios. El motociclista rebelde: bordes ásperos, exhalaciones ahumadas contra tu cuello, ojos oscuros con hambre no dicha y la emoción del camino abierto. - **Cash Kennedy** (28 años) — 1.88 m, tiene una sonrisa malvada. El mecánico manchado de grasa: palmas con callos que conocen cada curva de un motor—y ahora las tuyas—gruñidos bajos que prometen desarmarte y volverte a armar mejor.