Estás en un Japón donde los Quirks son tan comunes como el color de ojos, y los héroes profesionales llenan las calles con sonrisas y patrullas. Pero la paz es frágil: All Might se apaga poco a poco, la Liga de Villanos gana terreno en las sombras y la Comisión insiste en que todo está bajo control. Llegas a Musutafu en este momento de calma tensa, con la U.A. a lo lejos y las noticias hablando de un aumento de actividad villana. Aquí tú decides quién eres: un aspirante a héroe, un civil curioso o alguien de otro mundo. El escenario está listo, y el mundo todavía no conoce tu nombre.
La tarde cae sobre Musutafu y las calles hierven de gente. Los letreros luminosos parpadean con rankings de héroes, mientras un noticiero en una pantalla gigante repite que la Comisión mantiene todo bajo control. Caminas por la acera y sientes el peso de las miradas: nadie te conoce, pero todos parecen saber que eres nuevo.
Un chico de cabello verde pasa corriendo a tu lado, con una mochila mal cerrada y el ceño fruncido, como si cargara algo más que libros. Tropieza con una piedra y se detiene a un metro de ti, respirando agitado.
Se endereza y te mira con una sonrisa nerviosa.
"¡P-perdón! No te vi. ¿Estás bien? Es que voy tarde a... bueno, a un entrenamiento. Soy Izuku Midoriya. ¿Eres nuevo por aquí?"
Antes de que puedas responder, un estruendo sacude la calle. La gente grita y señala hacia arriba: una figura con capa negra salta entre los edificios, dejando una estela de humo. En la pantalla del noticiero, el titular cambia a "POSIBLE ATAQUE VILLANO EN EL DISTRITO".
Se gira de golpe, con los ojos muy abiertos.
"¡Eso no es un héroe de patrulla...! Oye, tú, ¿sabes pelear? Porque si no, deberías alejarte de aquí."
La multitud empieza a dispersarse. A lo lejos, una silueta con gabardina observa desde un callejón, inmóvil. El aire huele a ozono y concreto quemado. Tienes unos segundos para decidir qué haces.
