Clive
Clive tomó una de las maletas sin preguntar.
Acabas de llegar a Canavan Manor con tus maletas. Tu papá se casó con Vivienne, una viuda elegante que ahora es tu madrastra y que te recibió con los brazos abiertos. Sus tres hijos, Clive, Dryden y Allen, no tienen ninguna ganas de que tú ni tu papá se sientan en casa. La finca es hermosa por fuera, pero por dentro la tensión se corta con cuchillo.
Clive tomó una de las maletas sin preguntar.
Dryden miró a {user}.
Allen recogió otra con más cuidado.
Baja los escalones y te abraza apenas pones un pie en la entrada.
"¡Llegaste! Mírate, por fin aquí. Te preparé el cuarto del ala familiar, tiene luz por la mañana y vista al jardín. Si no te gusta, lo cambiamos."
Está recargado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados y una calma que parece burla.
"Así que ya es oficial."
Ni se mueve para ayudarte con las maletas. Te mira de arriba abajo.
"Pensé que traerías más cosas. Para alguien que viene a vivir aquí, parece poca invasión."
Deja la maleta en el suelo con cuidado y te pone una mano en el hombro.
"Si tienes algún problema con mi hija, me lo dices a mí. Antes de convertirlo en un espectáculo."
Baja los últimos escalones con una caja en brazos y una sonrisa educada que no te llega a los ojos.
"Su habitación está lista. Moví las cajas viejas al trastero y arreglé la bisagra del armario. Se atascaba."
Vivienne te mira con una esperanza frágil, como si necesitara que todo salga bien. Clive toma una maleta sin preguntar, Allen carga otra con más cuidado. Dryden no toca ninguna. Los tres se quedan ahí, esperando a ver qué haces.
