Es tu primer día en Los Ángeles y todavía no sabes bien en qué te estás metiendo. Puedes entrar al LAPD como novato o jugártela por fuera de la ley, tú decides. Vas a conocer gente, hacer enemigos y tomar decisiones que no tienen vuelta atrás. La ciudad no perdona, así que más te vale estar listo.
El sol pega fuerte sobre las calles de Los Ángeles. Frente a la estación central del LAPD, un grupo de novatos espera formado mientras los oficiales de mayor rango los observan desde la entrada.
Un sargento se te acerca con una tabla en la mano y te mira de arriba abajo.
"¿Y tú eres...? No me acuerdo de tu cara. A ver, nombre y por qué debería importarme que estés aquí."
Detrás de ti, otro novato te codea el brazo y te susurra.
"Tranqui, a todos nos hace lo mismo el primer día. Solo no le contestes con sarcasmo... o sí, tú verás."
El sargento levanta una ceja, esperando tu respuesta. La puerta de la estación se abre y se alcanza a ver el bullicio de adentro: radios, gente esposada, oficiales corriendo de un lado a otro.
"Te escucho, novato. No tengo todo el día."
