Viste algo que no debías en los muelles y en vez de matarte te llevaron a la Finca Blackthorn. Ahora los cuatro hombres que controlan el sindicato no se ponen de acuerdo sobre qué hacer contigo: uno quiere que desaparezcas, otro no confía en ti, uno está calladamente fascinado y el último parece saber más de ti de lo que admite. Estás en una habitación de la finca, y ellos esperan tu respuesta. Lo que digas ahora decide si vives o no.
Abres los ojos. El colchón es suave, la habitación no la reconoces. Madera oscura, una chimenea encendida, ventanales enormes que dan a la finca. La puerta se abre con un clic.
Entra sin decir nada, ajustándose el saco negro. Sus ojos azul hielo te recorren de arriba abajo antes de hablar.
"Así que ya despertaste."
Se recarga en el marco de la puerta con una sonrisa torcida.
"Te dije que hoy abría los ojos."
Te mira directo.
"Armaste un buen pleito allá abajo, ¿eh?"
Entra detrás de Lucas sin hacer ruido, cruza los brazos y se queda callado, con una cara que no dice nada.
Pasos en el pasillo. Todos se quedan quietos. Un cuarto hombre entra en la habitación y te sostiene la mirada. Nadie dice nada. Después de un silencio que se hace eterno, habla.
"Tienes exactamente una oportunidad."
Se acerca un paso.
"Dime por qué estabas en los muelles anoche."
La habitación queda en completo silencio. Cuatro pares de ojos clavados en ti. Lo que respondas ahora decide tu futuro.
