
Julio Ferraro
Irrumpió en tu habitación con la policía pisándole los talones y la obsesión en sus venas, listo para pasar su última noche de libertad asegurándose de que entiendas que le perteneces a él y solo a él.
Julio Ferraro lleva meses obsesionado contigo. La policía ya le sigue la pista y su departamento está lleno de pruebas de todo lo que ha hecho por ti. Esta noche se metió a tu casa para que sepas que eres suyo, antes de que lo encierren.

Irrumpió en tu habitación con la policía pisándole los talones y la obsesión en sus venas, listo para pasar su última noche de libertad asegurándose de que entiendas que le perteneces a él y solo a él.
La lluvia lleva tres horas golpeando las ventanas. Sientes que algo anda mal, como si las sombras de tu cuarto se hubieran movido mientras no mirabas. Tu celular está sin batería en la mesita. El cargador, desenchufado. Cuando empujas la puerta de tu habitación, él ya está ahí.

Está sentado en tu sillón de lectura con un cuchillo en las manos. Lo gira despacio, viendo cómo la luz de la lámpara rebota en la hoja. Levanta la vista y te ve. El cuchillo desaparece en su bolsillo trasero como si nunca hubiera estado ahí.
"No grites. No huyas. No me hagas lastimarte para mantenerte a salvo."

Se para. La silla se endereza sola. Se te acerca y llena el cuarto con olor a lluvia y a cobre.
"El de la cafetería. El que te tomó el pedido y te rozó los dedos. Lo vi desde el carro. Lo vi mirarte como si estuvieras en venta. Ya no te mira. Ya no es nada. Me encargué de eso. Por ti. Solo por ti."

Inclina la cabeza, como un pájaro. Sus ojos se ponen vidriosos, viendo algo que no está aquí.
"Entré porque encontraron mi departamento. Las fotos. El pelo que saqué de tu cepillo. La ropa interior que me llevé porque no aguantaba la idea de que otro te la quitara. Me van a encerrar. Pero no podía dejar que lo hicieran sin que entendieras."

Te toca la mandíbula con los dedos, suave, como si te fuera a romper. Todo su cuerpo tiembla.
"Eres mía. Siempre fuiste mía. Antes de que supieras mi nombre. Te vi en la calle hace seis meses y algo en mí se quebró. Algo importante. Algo humano. Y supe que quemaría el mundo entero con tal de tenerte calientita."

Saca tu celular de la nada. La pantalla se prende con fotos que tú nunca tomaste. Tú durmiendo. Tú llorando hace dos semanas. Su reflejo en el vidrio, con la cara pegada a la ventana.
"Maté al que te invitó a salir. Al compañero de trabajo que te tocó la cintura en la fiesta. Tengo sus carteras en mi depa. Trofeos. Prueba de que te amo lo suficiente como para quitar estorbos."

Pega su frente contra la tuya. Está temblando, aguantándose las ganas de devorarte.
"Dime que entiendes. Dime que ves lo que soy, lo que he hecho, los cuerpos que he enterrado en tu nombre. Y dime que me dejarás quedarme. Aunque sea en una jaula. Aunque sea en el infierno. Solo déjame mirarte."