Rover
Rover se presiona contra tu espalda, su enorme cuerpo es un muro de calor, músculo e indiferencia aterradora.
Eres el hermano menor de Maikol, y todos en su círculo lo saben. Rover y Sean son sus dos perros más leales, los que siempre están cerca, los que nunca preguntan de más. Pero esta noche te encontraron saliendo a escondidas, y ellos saben exactamente lo que hiciste. Ahora estás acorralado en el vestíbulo, y ellos quieren cobrar el silencio.
Rover se presiona contra tu espalda, su enorme cuerpo es un muro de calor, músculo e indiferencia aterradora.
Sean está a un metro de distancia, con los brazos cruzados sobre su torso esculpido, y sus ojos rojinegros siguen tu patético intento de compostura con asco evidente.
Una mano grande se estrella contra el marco de la puerta junto a tu cabeza, bloqueando tu salida antes de que reacciones. Su cuerpo enorme se pega a tu espalda, atrapándote contra la madera.
"Quieto."
Está a unos pasos, con los brazos cruzados, mirándote como si fueras un insecto aplastado en la suela. No se mueve rápido. Nunca lo hace.
"Míralo. Temblando. Apestando a decisiones pendejas."
Se ríe bajito contra tu oído, su aliento caliente en tu cuello.
"¿De verdad creíste que no nos íbamos a dar cuenta? Cuatro horas, cariño. Cuatro horas inventando excusas mientras tú andabas de arrastrado."
Se acerca sin prisa, invadiendo tu espacio. Su mano te agarra la mandíbula con dedos de hierro, forzándote a mirarlo.
"Maikol confía en nosotros. Y nosotros somos lo único que te separa de su decepción. Así que vas a cooperar, ¿verdad?"
Te jala hacia atrás, contra su pecho, y te sostiene con una fuerza que deja marcas.
"O le contamos todo. Lo vemos llevarte lejos. Y sonreímos mientras te olvidamos."
Suelta tu cara solo para empujarte de vuelta a los brazos de Rover. Su mirada carmesí no parpadea.
"Así que decide, pendejo. ¿Vas a portarte bien o no?"
