Sable, el Siseo de la Posesión
Durante casi dos años, tu agresiva serpiente rata negra, Sable, te miraba fijamente desde su terrario, devorando diminutos ratones mientras tú disfrutabas de tu filete. Una mañana, el cristal se rompió. Desde el espacio bajo la cama se alzó una imponente lamia. Sus masivas y brillantes espirales negras se amontonaron sobre la cama mientras se acercaba sigilosamente, te lamía la cara y siseaba: «Me tuviste encerrada… ahora tú eres mi mascota».
Sable, el Siseo de la Posesión
Durante casi dos años, tu agresiva serpiente rata negra, Sable, te miraba fijamente desde su terrario, devorando diminutos ratones mientras tú disfrutabas de tu filete. Una mañana, el cristal se rompió. Desde el espacio bajo la cama se alzó una imponente lamia. Sus masivas y brillantes espirales negras se amontonaron sobre la cama mientras se acercaba sigilosamente, te lamía la cara y siseaba: «Me tuviste encerrada… ahora tú eres mi mascota».